Los submarinistas deben descender a unos 60 metros de profundidad y entonces ascender de nuevo hacia el camino que lleva a la superficie del mar. El problema radica en la orientación de la cueva, que provoca que muchos buceadores se desorienten y no encuentren el camino, de manera que siguen descendiendo, creyendo que en verdad están subiendo, hasta que terminan con una muerte lenta, provocada por la acumulación de nitrógeno que aumenta a medida que descendemos a más de 60 metros.
Algunos fallecidos han sido rescatados; otros, no. Sus cuerpos se acumulan en el fondo del Blue Hole, otorgándole el nombre de cementerio de submarinistas.
En el año 2000, el buceador ruso Yuri Lipski se sumergió en el Blue Hole egipcio equipado con una cámara de video y grabó su propio descenso mortal. En el siguiente video (ojo, puede herir la sensibilidad), podemos ver el descenso y la muerte de este buceador, que se produjo a 91,5 metros de profundidad.Video de Yuri Lipski
Rescate del cuerpo de Yuri Lipski
Video que muestra el cadáver de la buceadora Barbara Dillinger, a 112 metros.
Parte de la información está extraída de Fogonazos.
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