
Su trágico final tuvo lugar el 9 de abril de 1940 cuando el buque Blücher y otros buques más pequeños, el acorazado Lützow y el crucero ligero Emden, estaban navegando hacia el fiordo de Oslo en busca de su objetivo: capturar la ciudad de Oslo, capital de Noruega.
Los alemanes no contaron con los viejos cañones de la fortaleza de Oscarsborg, defensas con 47 años de antigüedad e, irónicamente, alemanas, que abrieron fuego a las 05:21 hora alemana (04:21 hora noruega) desde un rango de 1.400 - 1.800 m. Rápidamente pusieron al Blücher fuera de control, al ser impactado directamente en el puente y en sus depósitos de reserva de combustible. A pesar de que intentó devolver el fuego con algunos disparos, debido a la falta de sus grandes cañones, que no eran operacionales en ese momento, el daño infligido a la fortaleza fue mínima. Luego el Blücher se colocó en la mira de una batería de torpedos, siendo alcanzado por dos. Se hundió en Askholmene a las 07:23 hora alemana (06:23 hora noruega), llevándose a 600 hombres con él de un total de 2.200. Los supervivientes consiguieron nadar hasta la costa.


Así pues, este hundimiento es otra más de las paradojas de la Segunda Guerra Mundial en que un armamento obsoleto destruye una de las máquinas más modernas del momento.
Hoy en día, el Blücher sigue hundido en el fondo del mar, cerca de la fortaleza de Oscarsborg.
Fuentes: wikipedia y nrk.
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